sábado, 18 de junio de 2011

EL MIR PARA EDUCACIÓN

Hoy mismo, el candidato del PSOE a las generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha propuesto una especie de MIR para los futuros profesores en España. A pesar de que Rubalcaba no es santo de mi devoción en este tema de la candidatura a la presidencia del gobierno, hoy ha hecho una propuesta acertada. En mi opinión, esta medida está en el buen camino a la hora de paliar en la oposición al profesorado la falta de valoración que se da a la práctica a favor de la teoría, a favor del elemento memorístico, pero desgraciadamente sólo en parte, ya que en mi opinión, la medida se queda bastante corta. 

Los profesores son una pieza clave en la educación de cualquier persona; cuántas veces habremos oído y dicho eso de que “no me gusta la asignatura por la manera en que la da el profesor”, o “cuánto sabe ese profesor de esta materia pero que mal lo transmite a sus alumnos”. Las oposiciones actuales favorecen que se den situaciones como ésta, y es que, de nada sirve formar profesores y profesoras que sean una fuente inmensa de conocimiento si no son capaces de transmitir con éxito a los alumnos lo que deben transmitir en sus clases. La práctica no puede seguir siendo un mero trámite en la oposición de los profesores, sino que debe ser la principal prueba, la más valorada, porque es ahí, y no entre las montañas de apuntes que constituyen el temario de la oposición, donde los futuros educadores aprenden a enfrentarse a las situaciones que luego les acompañarán en su vida profesional y es ahí donde demuestran su calidad como formadores de personas. No debemos tener miedo a cambiar los dogmas que nos dicen que una oposición se basa en estudiar interminables tochos de apuntes durante años, y adaptarlas sin dudarlo a la realidad de la profesión a la que dan paso.

Siempre he pensado que en muchas oposiciones a profesiones del sector público, como en las mismas carreras en la Universidad y en otros ámbitos de la educación, como por ejemplo en la enseñanza del Inglés, la teoría no debe ocupar el lugar preponderante e insultantemente superior que ocupa frente a la práctica. Afortunadamente, nuestros mandamases parecen que están empezando a darse cuenta de que la teoría hay que aplicarla antes de empezar nuestra carrera profesional, y no una vez empezada, para que estemos más curtidos a la hora de comenzar, fallando menos y siendo mejores profesionales, lo que sin duda es vital para mejorar nuestro sistema económico y salir cuanto antes de la crisis.